Radar Tecnoic #2026.30

Radar Tecnoic #2026.30

Hola,

Hay semanas en las que la inteligencia artificial se mide por nuevos modelos y pruebas de rendimiento. Esta ha sido distinta: la conversación se ha desplazado hacia lo que ocurre cuando la IA abandona el chatbot, se conecta a sistemas reales y empieza a tomar decisiones.

El ejemplo más claro es OpenAI Presence, una plataforma capaz de atender llamadas, consultar facturas, verificar usuarios y tramitar incidencias. No es otro menú telefónico con una voz más natural: son agentes conectados al CRM y a las herramientas internas de la empresa.

OpenAI asegura que ya resuelve automáticamente el 75 % de las consultas recibidas en su propio canal telefónico en inglés. Es una cifra del proveedor y debe interpretarse con cautela, pero marca una dirección bastante clara. El primer nivel de muchos centros de atención puede terminar gestionado por IA, mientras las personas se concentran en reclamaciones complejas, fraude y situaciones que exigen criterio.

Para que millones de agentes puedan trabajar al mismo tiempo hace falta, sin embargo, mucha infraestructura. Google prepara Frozen v2, un chip diseñado alrededor de Gemini que intentaría adaptar el propio silicio a los patrones de su modelo. El objetivo no es únicamente conseguir una IA más rápida, sino reducir el coste y la energía necesarios para ejecutar cada consulta.

Esta integración entre modelos, chips y centros de datos tiene una consecuencia menos visible: la IA está compitiendo por los mismos componentes que utilizan nuestros dispositivos. Esta semana explicamos por qué están subiendo los precios de la memoria RAM y los SSD. Los fabricantes están reservando más capacidad para productos destinados a servidores, donde los márgenes son mayores, y esa reasignación puede acabar encareciendo ordenadores, móviles y unidades de almacenamiento.

Pero la carrera no se libra únicamente en el hardware. También importa quién controla el acceso al sistema operativo. La Comisión Europea ha obligado a Google a abrir funciones profundas de Android a ChatGPT y otros asistentes. Los competidores de Gemini podrán acceder, bajo determinadas condiciones, a capacidades que hasta ahora estaban reservadas al asistente integrado por Google.

La medida puede convertir la elección del asistente predeterminado en algo realmente significativo. También abre preguntas incómodas: cuántos datos podrá consultar cada IA, qué permisos necesitará y quién responderá cuando una acción se ejecute de forma incorrecta.

Cuanto más pueden hacer los asistentes y agentes, más importante resulta saber quién está al otro lado. Microsoft ha puesto fecha a la retirada del SMS como método nativo de autenticación en Entra ID. Desde septiembre comenzará a impulsar el registro de passkeys y, en febrero de 2027, dejará de proporcionar directamente los códigos por mensaje y llamada.

El cambio mejora la resistencia frente al phishing, pero obliga a preparar recuperación de cuentas, dispositivos compartidos y usuarios que todavía dependen del móvil personal. La seguridad no termina al activar una opción: también hay que diseñar qué sucede cuando alguien pierde su dispositivo o no puede completar el registro.

Y terminamos la semana con una tecnología mucho más cotidiana. El Banco Central Europeo ha presentado los diseños candidatos para los próximos billetes, y Cervantes podría aparecer en el de 50 euros. No es solo una elección estética: el rediseño debe incorporar nuevas medidas contra la falsificación, mejorar la accesibilidad y funcionar en cajeros, máquinas de cobro y equipos de clasificación de toda Europa.

El hilo común de esta semana está ahí: la tecnología empieza a importar de verdad cuando sale de la demostración y entra en los sistemas que utilizamos para trabajar, identificarnos, pedir ayuda o pagar.

Gracias por acompañarnos una semana más.

¡Hasta el próximo viernes!