El móvil por satélite acelera en España: así funcionará Direct to Cell
En 2026 la conectividad satelital del móvil está dejando de limitarse a emergencias o terminales especiales. Las nuevas redes Direct to Cell o Direct-to-Device (D2D) buscan que un smartphone convencional pueda conectarse a un satélite cuando desaparece la cobertura terrestre y seguir enviando mensajes, usando algunas aplicaciones e incluso cursando voz y datos.
España ya tiene varios proyectos en marcha: MasOrange prueba Starlink, Vodafone prepara un servicio con AST SpaceMobile y Telefónica estudia esa misma tecnología. Además, Hispasat ha asumido un papel relevante en la futura capa D2D de IRIS².
Un satélite que se comporta como una estación base
La idea esencial es sencilla: en lugar de que el teléfono busque una antena situada a pocos kilómetros, se comunica con un satélite de órbita baja, a varios cientos de kilómetros de altura. Para el móvil, esa infraestructura puede presentarse como una extensión de la red de su operador.
En febrero, MasOrange anunció un piloto con Starlink en Valladolid autorizado por la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales. La prueba utiliza parte del espectro asignado al operador y busca que el cambio desde la red terrestre a la satelital sea transparente. Incluye SMS, MMS y datos para aplicaciones como WhatsApp o Google Maps.
Este modelo no es el Starlink doméstico: no hay una antena parabólica apuntando al cielo. El propio smartphone establece el enlace radio.
Cómo consigue un móvil llegar hasta un satélite
El reto está en el balance de enlace. Un teléfono transmite con poca potencia y monta antenas pequeñas, mientras que el satélite está muchísimo más lejos que una estación base. Para compensarlo, las plataformas D2D utilizan grandes antenas en fase, haces dirigidos mediante beamforming y procesamiento capaz de mantener enlaces desde una plataforma que se desplaza a gran velocidad, como explica Vodafone en su documentación sobre conectividad satelital directa al smartphone.
Ese movimiento introduce efecto Doppler y variaciones de retardo que una red terrestre apenas tiene que afrontar. La estandarización ayuda a resolver parte del problema: 3GPP incorporó requisitos normativos para las redes no terrestres, o NTN, en Release 17 y continuó mejorándolas posteriormente.
No todas las soluciones D2D usan exactamente la misma arquitectura. Starlink trabaja con operadores y espectro celular para que móviles compatibles puedan ver el satélite como una extensión de la red.
Mensajes primero, banda ancha después
La evolución sigue una lógica técnica: comenzar por servicios que requieren poco caudal y aumentar la capacidad progresivamente. Un SMS es mucho más sencillo de transportar que una videollamada cuando muchos usuarios comparten un mismo haz satelital.
Starlink ya ha pasado en algunos mercados de la mensajería a ofrecer datos para determinadas aplicaciones y dispositivos. Por su parte, AST SpaceMobile plantea una red basada en satélites BlueBird diseñada para proporcionar conectividad directamente a smartphones convencionales, con la ambición de soportar voz, vídeo y datos.
Eso no significa disponer en cualquier lugar de las mismas prestaciones que una celda 5G terrestre. La capacidad es compartida y depende del espectro disponible, la posición del satélite, la congestión y las condiciones de propagación. El objetivo inicial es cubrir huecos, no reemplazar redes urbanas de alta capacidad.
MasOrange, Vodafone y Telefónica ya se posicionan en España
MasOrange ha elegido Starlink para su piloto. Vodafone sigue otra vía: el 25 de junio firmó un acuerdo con Satellite Connect Europe para llevar conectividad satelital directa al móvil a España. Vodafone SAT podría comercializarse a partir de 2027, sujeto al desarrollo del marco regulatorio.
La compañía también ha anunciado pruebas de conectividad satelital en agricultura en Almería, utilizando temporalmente frecuencias de 900 MHz para conectar dispositivos en zonas donde la cobertura terrestre resulta complicada.
Telefónica anunció en marzo que explorará junto a Satellite Connect Europe la integración de servicios Direct-to-Device con sus redes 4G y 5G en España y Alemania. Las tres grandes redes españolas están, por tanto, experimentando con una capa satelital, aunque con socios y calendarios distintos.
IRIS² añade una alternativa europea
El movimiento no se limita a compañías estadounidenses. El 7 de agosto, Hispasat confirmó su participación en IRIS² y su responsabilidad sobre una parte relevante de la infraestructura del proyecto, la futura constelación europea de comunicaciones seguras por satélite.
La compañía española participará además en una capa Low LEO, por debajo de 750 kilómetros, destinada entre otros usos a conectividad Direct-to-Device e Internet de las Cosas. Los primeros lanzamientos están previstos para 2029 y los servicios iniciales para 2030.
Es un calendario más largo que el de Starlink o AST SpaceMobile, pero introduce una dimensión estratégica: Europa quiere disponer de capacidad propia para comunicaciones comerciales, gubernamentales y críticas.
En Tecnoic ya analizamos cómo el móvil por satélite empieza a integrarse con las redes terrestres. El avance de IRIS² muestra que esa convergencia ya forma parte también de la política industrial europea.
Lo que Direct to Cell todavía no puede hacer
La primera limitación es física. Para mantener un enlace fiable conviene tener una visión razonablemente despejada del cielo; edificios, túneles, interiores o vegetación densa pueden degradarlo o impedirlo. Tampoco cabe esperar la capacidad de una red urbana con estaciones base próximas y mucho espectro disponible.
La segunda limitación es regulatoria. Los satélites que reutilizan frecuencias móviles deben coordinarse con los titulares del espectro y evitar interferencias con redes terrestres. Precisamente por eso el piloto de MasOrange y Starlink en España requiere espectro del operador y autorización administrativa.
D2D debe entenderse como una capa complementaria. Su mayor valor estará en carreteras, montaña, mar, explotaciones rurales y emergencias donde una celda terrestre no existe o ha quedado fuera de servicio.
Del SOS a una cobertura de respaldo permanente
El cambio importante no consiste en sustituir las antenas 4G y 5G por satélites, sino en que perder la última barra de cobertura deje de significar quedar completamente desconectado. Durante los próximos años veremos una combinación de red terrestre, satélites y selección automática del mejor acceso disponible.
España ya tiene pruebas con Starlink y AST SpaceMobile, tres grandes operadores implicados y un papel industrial relevante para Hispasat en IRIS².
¿Pagarías un extra por tener cobertura satelital en tu tarifa móvil? ¿Crees que debería incluirse de serie en los planes de los operadores?