Radar Tecnoic #2026.35
Hola,
Esta semana varias noticias aparentemente desconectadas han contado, en realidad, la misma historia.
OpenAI diseña un chip para ejecutar sus modelos. Waymo construye sus propios aceleradores para conducir coches. Tesla prepara un vehículo pensado desde el principio para no necesitar conductor. Netflix estudia integrar servicios rivales dentro de su aplicación. Y Apple se prepara para enseñar una nueva generación de hardware en la que podría aparecer, por fin, su primer iPhone plegable.
El patrón es bastante claro: las grandes tecnológicas ya no quieren limitarse a dominar un producto. Quieren controlar cada vez más partes de la cadena que permite que ese producto exista.
Quizá el ejemplo más evidente haya llegado desde la inteligencia artificial. Esta semana hemos analizado cómo OpenAI ya dispone de un chip propio, Jalapeño, diseñado específicamente para ejecutar modelos de IA.
En sus primeras pruebas, OpenAI afirma obtener más trabajo por vatio y bastante menos latencia que con las configuraciones Nvidia Blackwell utilizadas como referencia. Pero el dato importante no es decidir qué procesador gana un benchmark concreto.
Lo relevante es que OpenAI empieza a controlar modelo, software de inferencia, comunicaciones, servidores y ahora también parte del silicio. Para una compañía que sirve millones de consultas y quiere desplegar agentes capaces de trabajar durante mucho más tiempo, reducir el coste de cada operación puede terminar siendo una ventaja enorme.
Y esa misma lógica está llegando a las carreteras.
Waymo ha enseñado el ordenador que utiliza en sus robotaxis, una arquitectura con CPU, GPU y aceleradores especializados en la que destaca un ASIC propio de 5 nanómetros capaz de superar los 1.000 TOPS.
La cifra impresiona, pero aquí tampoco es lo más interesante. Waymo diseña conjuntamente sensores, procesamiento y software, y además duplica buena parte del sistema para que un fallo de hardware no deje al vehículo sin capacidad de conducción.
En paralelo, Tesla está acercando el Cybercab a una fase mucho más concreta de lanzamiento. No hablamos simplemente de activar conducción autónoma en un Model Y: Cybercab elimina directamente volante y pedales y obliga a que vehículo, software y operación funcionen como un único sistema.
Waymo y Tesla representan dos filosofías muy distintas. Waymo acepta lidar, radar, cámaras, redundancia y más complejidad. Tesla intenta resolver gran parte del problema con visión y redes neuronales para reducir hardware y costes. Lo interesante será descubrir cuál de las dos arquitecturas escala mejor cuando ya no haya una persona disponible para corregir al sistema.
Pero controlar la pila tecnológica no siempre significa fabricar chips o coches.
También puede significar controlar la pantalla desde la que elegimos qué consumir.
Netflix está explorando precisamente eso. La compañía estudia integrar otros servicios de streaming dentro de su propia aplicación, después de haber demostrado en Francia que puede incorporar incluso canales y contenidos de una televisión externa.
Si esta estrategia continúa, la próxima batalla del streaming podría ser bastante distinta de la que hemos visto durante los últimos años. Quizá ya no importe tanto conseguir que instalemos diez aplicaciones diferentes, sino convertirse en la única aplicación de la que no necesitemos salir.
Y ahí hay mucho más en juego que comodidad: quien controla la búsqueda, las recomendaciones, la contratación y el descubrimiento de contenidos también ocupa una posición privilegiada en la relación con el usuario.
Hay una compañía que lleva años explotando esa integración vertical mejor que casi nadie: Apple.
Esta semana ha confirmado que celebrará su próximo gran evento el 9 de septiembre a las 19:00, hora peninsular española. Y aunque conviene separar cuidadosamente lo confirmado de las filtraciones, todo apunta a que veremos los iPhone 18 Pro y posiblemente el primer iPhone plegable de Apple.
Si finalmente aparece, será interesante observar algo más que la bisagra. Apple llega tarde a los plegables, pero precisamente por eso podremos comprobar si su forma de controlar hardware y software consigue resolver algunos de los problemas que todavía arrastra esta categoría: grosor, autonomía, resistencia y, sobre todo, una interfaz que aproveche realmente la pantalla interior.
Y esta concentración de poder en plataformas, interfaces y ecosistemas deja un último movimiento interesante esta semana.
Google ha empezado a permitir que los usuarios indiquen de manera explícita qué publicaciones quieren encontrar con mayor frecuencia. En otras palabras, frente a algoritmos que deciden qué vemos y sistemas de IA que cada vez sintetizan más información sin necesidad de visitar una web, aparece una pequeña vía para recuperar algo de control.
Si utilizas Google para seguir tecnología, ya puedes añadir Tecnoic como una de tus fuentes preferidas. Google podrá tener esa elección en cuenta en lugares como Noticias destacadas y, donde estén disponibles, AI Overviews y AI Mode.
Es un detalle pequeño comparado con fabricar un chip o construir un robotaxi, pero encaja perfectamente con la semana.
Porque detrás de casi todos estos movimientos hay una pregunta sobre quién controla la capa desde la que ocurre lo demás.
El chip que ejecuta la IA. El ordenador que conduce el coche. La aplicación desde la que vemos televisión. El hardware y el sistema operativo del teléfono. O el algoritmo que decide qué información llega hasta nosotros.
Y, cada vez más, ahí es donde se está jugando la verdadera batalla tecnológica.
Nos leemos la próxima semana.