LHS 1140 b tiene atmósfera: qué se ha descubierto realmente
LHS 1140 b acaba de convertirse en uno de los exoplanetas más interesantes conocidos. Un equipo internacional ha detectado helio escapando de su atmósfera, la evidencia más sólida hasta ahora de una envoltura gaseosa alrededor de un mundo rocoso situado en la zona habitable de otra estrella. El hallazgo, publicado en Science, es importante, pero conviene rebajar dos titulares tentadores: no se ha encontrado vida y tampoco se ha confirmado que existan océanos. Lo que sí cambia es nuestra capacidad para estudiar planetas relativamente parecidos a la Tierra.
LHS 1140 b, una supertierra a 48 años luz
LHS 1140 b orbita una enana roja situada a unos 48 años luz, en la constelación de Cetus. Fue descubierto en 2017 mediante el método del tránsito: cuando pasa por delante de su estrella, bloquea una fracción diminuta de su luz. Según el catálogo de exoplanetas de la NASA, completa una órbita cada 24,7 días, tiene aproximadamente 1,73 veces el radio terrestre y unas 5,6 veces la masa de la Tierra.
Recibe alrededor del 42 % de la radiación que llega a nuestro planeta y su temperatura de equilibrio estimada ronda los 226 kelvin, unos –47 °C. Esa cifra no representa necesariamente la temperatura de su superficie: depende de la atmósfera, el albedo y la circulación del calor. Su tamaño y densidad tampoco permiten clasificarlo sin dudas. Puede ser una supertierra con una envoltura gaseosa o un mundo rico en agua, quizá con entre un 9 % y un 19 % de su masa formada por agua.
El helio apareció cuando el planeta cruzó su estrella
La detección no procede del telescopio espacial James Webb, sino del espectrógrafo infrarrojo WINERED instalado en el telescopio Magellan Clay, en el Observatorio de Las Campanas, Chile. El equipo observó el sistema durante la noche del 23 de septiembre de 2024, aprovechando que LHS 1140 b y su vecino LHS 1140 c transitaban casi consecutivamente.
Al atravesar la atmósfera del planeta, una pequeña parte de la luz estelar fue absorbida en longitudes de onda muy concretas. Los investigadores identificaron el triplete del helio metaestable alrededor de 1.083 nanómetros, una firma utilizada anteriormente para estudiar atmósferas que escapan de planetas gigantes. La señal se extendía incluso antes del inicio del tránsito, lo que apunta a una cola de gas situada por delante del planeta.
El análisis descarta como explicaciones principales la actividad de la estrella y la contaminación producida por la atmósfera terrestre. En LHS 1140 c, más pequeño y mucho más irradiado, no apareció una señal equivalente.
Una atmósfera que está perdiendo gas hacia el espacio
Detectar helio a gran altura no significa que toda la atmósfera esté compuesta exclusivamente por este elemento. La investigación concluye que la parte superior estaría enriquecida en helio y muy empobrecida en hidrógeno. La radiación ultravioleta y de rayos X de la estrella calienta el gas y favorece un flujo hidrodinámico que lo arrastra hacia el espacio.
El resultado encaja con un proceso de evolución atmosférica de miles de millones de años. El hidrógeno, más ligero, habría escapado primero; después quedaría una proporción mayor de helio, mientras gases más pesados como nitrógeno, dióxido de carbono, oxígeno o vapor de agua podrían permanecer en capas inferiores. El estudio no los ha detectado todavía.
Además, la señal de helio observada en 2024 no volvió a aparecer en las mediciones de 2025. Los autores lo atribuyen a una posible variación del escape atmosférico, provocada por cambios en la radiación de la estrella o en la temperatura de las capas altas.
Zona habitable no significa que exista vida
La expresión “zona habitable” describe una región orbital donde, bajo determinadas condiciones atmosféricas, podría mantenerse agua líquida. No certifica que el planeta tenga océanos, una superficie templada o actividad biológica. Venus, la Tierra y Marte muestran hasta qué punto mundos relativamente próximos pueden evolucionar de formas radicalmente distintas.
En LHS 1140 b todavía desconocemos la presión en superficie, la composición de las capas bajas y la distribución real de temperaturas. Es probable que el planeta esté acoplado por marea: mostraría siempre la misma cara a su estrella. Algunos modelos climáticos plantean que, con una atmósfera adecuada, podría existir una región líquida en el hemisferio iluminado, rodeada por grandes extensiones de hielo.
Las observaciones realizadas con el James Webb ya habían descartado con bastante solidez una atmósfera extensa y dominada por hidrógeno. También ofrecieron indicios débiles, todavía no concluyentes, de una atmósfera pesada quizá rica en nitrógeno.
Por qué este hallazgo cambia la búsqueda de planetas habitables
Hasta ahora, estudiar atmósferas de exoplanetas pequeños y templados era extraordinariamente difícil. Los planetas gaseosos producen señales mucho mayores, mientras que una atmósfera fina alrededor de una supertierra apenas altera la luz de su estrella. La detección de LHS 1140 b demuestra que observar gases que escapan desde telescopios terrestres puede servir como primer filtro para localizar mundos que han conseguido conservar una atmósfera.
También convierte a este sistema en un laboratorio excepcional. Sus dos planetas se encuentran a lados distintos de una posible “línea costera cósmica”: LHS 1140 b habría retenido gas, mientras LHS 1140 c parece haberlo perdido por recibir mucha más radiación. Compararlos ayuda a comprender qué combinación de gravedad, temperatura y actividad estelar permite mantener una atmósfera durante miles de millones de años.
El siguiente objetivo será determinar qué gases existen bajo la capa de helio. Detectar dióxido de carbono, agua u oxígeno exigirá nuevas observaciones y una interpretación extremadamente prudente.
Conclusión
LHS 1140 b no es una segunda Tierra confirmada, pero ya no es solo un punto que transita delante de una estrella. Sabemos que conserva una atmósfera y que parte de ella escapa al espacio, algo que abre una vía nueva para estudiar mundos templados. La cuestión decisiva será descubrir qué hay debajo del helio y si sus condiciones permiten agua líquida. ¿Crees que este tipo de hallazgos justifica hablar de planetas habitables o los titulares están yendo demasiado lejos?